Para un operador con recorrido, la comprobación de identidad no aparece como una pantalla ni como un paso añadido. Ocurre dentro del propio flujo de la orden, mientras dos o más bolsas se tocan a la vez y la ventana para confirmar presencia se mide en milisegundos. El sistema observa señales en paralelo y distingue la intención humana del comportamiento replicado. Cuando se activa una comprobación reforzada, el criterio no es verificar más, sino ajustar el umbral según el riesgo y el contexto de cada operación.
Si operas arbitraje entre mercados, la validación de presencia real no debería aparecer como una pantalla más en mitad de la ejecución. Cuando lanzas una orden que toca dos bolsas a la vez, la comprobación se resuelve dentro del propio flujo y tú no cambias nada de lo que ya haces.
Antes de escribir, ten a mano el tipo de operación que ejecutas, cuántos mercados cruzas y qué te preocupa del momento en que se activa una comprobación reforzada. Con eso podemos hablar del umbral, de los falsos positivos y de dónde conviene verificar sin añadir fricción. Si prefieres empezar por el contexto técnico, en capacidades está el detalle de las señales que se analizan en paralelo, y en método explicamos cómo se decide cuándo merece la pena reforzar la validación.
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